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Cuaderno de Bitácora

Magnetismo aplicado

La estrecha relación que existe entre la mitología y la ciencia es indiscutible. Como ejemplo de ello tenemos el claro ejemplo de la palabra «magnetismo», referida a la parte de la Ciencia, en el campo de la Física, que estudia las propiedades de los imanes.

El término «magnetismo», procede del griego μαγνης (magnés = imán y, en resumen, define la propiedad, virtud y la eficacia de la atracción de un imán sobre otro elemento metálico.

El origen griego de este sustantivo masculino se debe al nombre de la región griega de Μαγνησία, Magnesia, ciudad que se ubica en la región sureste de Tesalia, en Grecia Central, que a su vez debe su nombre a las tribus de los magnetos, quienes liderados por Magnes, habitaron en este área durante los tiempos prehistóricos. El sobrenombre con el que se conocían a estas personas por a quien ellos eran fieles, acabó dando nombre a una zona geológica con localizaciones muy ricas en el mineral llamado periclasa (óxido de magnesio).

Sobre Magnes, tenemos varias versiones de su genealogía. Normalmente se le considera como el héroe o incluso Rey de la región de Magnesia, hijo de Éolo y Enáreta (o de Zeus y la náyade Thyia), y padre de Díctis, Píero y Polidectes. Pero también lo podemos encontrar como hijo de Argo y Perímele, y padre de Himeneo. Además Magnes de Zakynthos  era uno de los pretendientes de Penélope, la paciente esposa de Odiseo (Ulises para los romanos).

También tenemos a Magnes el pastor, un personaje de un cuento de Plinio el Viejo que se convirtió en el descubridor accidental del magnetismo natural, cuando un día el pastor salió detrás de una oveja que buscaba a su cordero y según narró Plinio, en su búsqueda se subió a una gran piedra negra a la que los clavos de las suelas de su calzado quedaron pegados.

El ser humano conoce el magnetismo desde épocas tempranas. Sus efectos fueron descritos en la antigüedad griega por Tales de Mileto (625-545 a.C.) y otros filósofos parecidos, quienes notaron que estas piedras provenientes de la ciudad de Magnesia atraían el hierro.

El magnetismo ha sido empleado por la humanidad desde hace mucho. La invención de la brújula y su uso para orientarse (marcando la dirección fija del Norte del planeta) data de hace cientos de años y fue clave en el desarrollo de la navegación y en la exploración del mundo.

Que el concepto de magnetismo, entendido como capacidad de atracción, no es exclusivamente aplicable a los minerales y que puede utilizarse para definir la personalidad de alguien, o describir un enclave u objeto, definiéndolo como atractivo o capacidad de una persona, lugar o cosa para atraer o despertar potentemente el deseo o interés de alguien, es universalmente conocido.

Existen personas, y lugares que, por su forma de ser, o por su especial localización, o la energía que emana de la actividad que en ellos se desarrolla y de la que se impregnan sus paredes, son irresistiblemente magnéticos. Son imanes.

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